Mañueco vende a Salamanca y traiciona a los salmantinos por interés personal dejando una ciudad peor de como la encontró

La renuncia de Mañueco a la alcaldía de Salamanca confirma que su único interés era utilizar la ciudad como trampolín político dejando una ciudad lastrada por una gestión nefasta y catastrófica con diez mil habitantes menos, falta total de oportunidades, ausencia de posibilidades de empleo y con multitud de compromisos y promesas por realizar.

La renuncia de Alfonso Fernández Mañueco a la alcaldía de Salamanca, un secreto a voces que se ha desvelado hoy, es, a juicio del portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Consistorio salmantino, José Luis Mateos, una huida, y un abandono tanto de la ciudad como de los salmantinos, que confirma lo que los socialistas han venido denunciando desde el principio de su gestión, que el señor Mañueco nunca quiso ser alcalde de la ciudad, que ha sido un alcalde obligado por su partido, su nulo interés por Salamanca, por su problemas, por darles solución, y que su gran objetivo siempre fue utilizar a los salmantinos, a todos, y a la capital como trampolín político y en su propio interés.

El portavoz socialista se ha preguntado que dónde quedan ahora esas palabras del señor Mañueco en las que afirmaba que para su persona, y para su carrera política, ser alcalde de Salamanca era uno de los mayores honores y privilegios que un político podía tener.

El alcalde de Salamanca, o mejor dicho, el ex alcalde, ha utilizado de forma partidista su cargo además de “defraudar a toda la ciudadanía salmantina incumpliendo su compromiso de agotar su mandato hasta las próximas elecciones municipales”.

Un alcalde que no ha dudado en vender a Salamanca, traicionar a los salmantinos y salir corriendo. Dejando un legado nefasto y catastrófico “con 10.000 habitantes menos, nulas oportunidades, poco empleo, y en definitiva una ciudad peor que la que encontró y eso que era difícil porque ya se encontraba lastrada tras dieciséis años de gobierno del PP”.

A Mateos le parece lamentable que ahora el señor Mañueco, con estos antecedentes, con esta gestión tan catastrófica como carta de presentación, y tras haber utilizado “la ciudad de Salamanca de forma partidista, de forma personal y para sus propios intereses políticos” tenga la cara de pedir el voto a los salmantinos para seguir medrando y terminar de hundir la Comunidad de Castilla y León, ha concluido.