Nací el 5 de Octubre de 1989 en Salamanca, ciudad en la que vivo desde entonces. Tras la etapa del colegio y después de pensarlo mucho, empecé a estudiar simultáneamente las Licenciaturas de Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad pública de Salamanca. Hoy, ya soy licenciado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas, además de haber superado el Máster oficial en Democracia y Buen Gobierno. En mi empeño por seguir formándome, el pasado curso inicié los estudios de Doctorado en el Programa “Estado de Derecho y Gobernanza Global”, también en la USAL.

Mis inquietudes por la política empezaron pronto. Con 14 años decidí acercarme a la sede socialista en Salamanca y afiliarme a las Juventudes Socialistas. Poco antes de finalizar la E.S.O., junto a un grupo de amigos, retomamos la actividad de la asociación de alumnos del colegio hasta que terminamos el Bachillerato. Al llegar a la Universidad, me incorporé a la asociación Jóvenes Vecinos, de la que fui presidente y, al poco tiempo, me afilié al PSOE; también formé parte de la asociación de estudiantes progresistas hoy llamada ASPER, y fui representante por el sector de estudiantes en la Junta de Facultad de Economía y en varios Consejos de Departamento de la Facultad de Derecho.

Decidí afiliarme a Juventudes Socialistas, primero, y al PSOE después, por la defensa de la Igualdad y la Justicia Social presentes en el ideario socialista. No concibo una sociedad en la que la desigualdad entre personas sea la nota común. Creo en el Estado del Bienestar como garante de la redistribución de la riqueza, en el municipalismo y la solidaridad como banderas. Y siempre, sin dudarlo, en trabajar en beneficio de la ciudadanía, aunque para ello deba asumir algún sacrificio personal.

Mi pareja -Sara-, mi familia y los amigos son mis mejores apoyos. Me gusta hablar con ellos de todo y consultar cada paso que doy. Desde hace algo más de un año, se sumó a la familia mi sobrino -Adrián-, con quien intento pasar el mayor tiempo posible para verle crecer. Y, aunque no siempre les dedique todo el tiempo que merecen, sin ellos sería imposible hacer lo que realmente me gusta: ayudar a los demás.

Creo en la política como el instrumento necesario para cambiar todo aquello que no funciona, y mejorar la vida de los ciudadanos. Las personas que participamos en política, lo debemos hacer para solucionar problemas, no para crearlos. Desde la sencillez, la honestidad y la humildad, escuchando a todos, con las ganas de hacer las cosas de la mejor forma posible, en beneficio de todos.  Con nuevas formas, nuevas ideas.

Cada día, como todos los jóvenes de mi generación comprometidos, lucho por un futuro mejor.